La Escuela Latinoamericana de Ingenieros, Tecnólogos y Empresarios reúne una comunidad que aspira a ser esa élite emprendedora que transforme a Colombia. Una élite cuya imaginación despliega y construye con liderazgo y responsabilidad, futuros deseados.

Primera Cohorte de tecnólogos en procesos comercialesPrimeros graduandos

Nuestra Escuela se encuentra en su tercer año de existencia y lo celebramos con un significativo logro. El pasado 18 de octubre se graduó la primera cohorte de Tecnólogos en procesos comerciales.

Se trata de un grupo de estudiantes que emprendió su formación académica en la llamada extra edad y que hoy nos enorgullece porque su grado además del logro personal, representa uno institucional. También es un logro para las empresas que los apoyan como el Grupo Éxito y el Grupo Guerrero. 

Vinculados desde hace años al sector formal, algunos son cabeza de familia con hijos en la educación superior. Todos continuarán su formación en el ciclo de ingeniería comercial y en algunos meses podrán obtener su título en Ingeniería Comercial. Tienen en común esa ética de responsabilidad, liderazgo y espíritu emprendedor que caracteriza a la comunidad educativa de la Escuela Latinoamericana.

Una comunidad que aspirar a ser una élite emprendedora, con una imaginación que despliega y construye futuros deseados con el potencial de transformar la vida de sus integrantes y de aquellos en su entorno.

La imaginación y la Universidad

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El Vari Hall de la Universidad de York, la tercera más importante de Canadá.

A propósito del potencial transformador de la imaginación y para conmemorar nuestro tercer año queremos recordar una brillante reflexión que en el año 1963, con motivo de la celebración de su tercer año de existencia, lideró la Universidad de York en Canadá. York University invitó a algunos reconocidos pensadores de la época a reflexionar en la serie de conferencia “Frank Gerstein” sobre La imaginación y la universidad.

En el trasfondo de esta reflexión se encontraba un dilema aún vigente. La universidad, con toda la autoridad que ostenta en la sociedad contemporánea, es una de las instituciones más conservadoras y resistentes al cambio, y al mismo tiempo es la que mayor luz puede irradiar en la búsqueda de soluciones a los grandes retos de la humanidad.

Las conferencias indagaba sobre la responsabilidad que tiene la institución académica, bastión de certidumbres y evidencia, de dar respuestas innovadoras a los problemas de nuestra civilización. Cincuenta años después seguimos haciéndonos algunas de estas preguntas y muchas continúan elusivas. La respuesta podría estar en esa cualidad omnipresente en la especie humana: la imaginación, la manipulación en nuestra mente de cosas que no están presentes o no existen.

Imaginación y aprendizaje 

Aula de clase tradicional. Allí la fuente del conocimiento es el docente, el estudiante ejerce un rol pasivo.

Aula de clase tradicional. Allí la fuente del conocimiento es el docente, el estudiante ejerce un rol pasivo.

La imaginación es la fuente primaria de la creatividad, y por ende de la innovación. Solo quien puede imaginar esas cosas, ideas o procesos que aún no existen, podrá hacerlos realidad. El proceso de aprender puede y debe seguir la misma lógica. Comprender en todo el sentido de la palabra implica que el conocimiento se forme dentro de la  realidad propia del individuo.

De ahí que para aprender y llegar a comprender es indispensable que nuestra mente sea capaz de recrear diferentes versiones de esas “cosas.” Procesos como la simulación o el prototipado, le permitirán expresarlos y acercarlos a la realidad.

Enfocar de este modo el aprendizaje conlleva a capacidades cada vez más elaboradas de diseñar en la mente, poner a prueba,  realizar profundos y expeditos análisis y tomar decisiones concretas. Precisamente la propuesta con la que se funda nuestra Escuela y que trasciende a nuestro modelo pedagógico.

No obstante, recibir este “entrenamiento” imaginativo en la escuela, en la universidad o en el sistema educativo es una utopía. La imaginación parece haberse ausentado de las aulas hace mucho tiempo y en consecuencia, se ausentó también de otros campos del quehacer humano que toman su materia prima, el talento humano, de la educación.

Las empresas llevan décadas buscando y escudriñando la innovación en todo tipo de modelos y fórmulas. Aunque en algunos casos han logrado encontrarla en alianza con la academia, esto continúa siendo la excepción más no la regla. En campos como la religión o la política la universidad apenas representa un auditorio de potenciales seguidores.

La gran excepción es el arte para la cual el despliegue de imaginación nunca es suficiente. En contraste en la ciencia el uso de la imaginación parece ser fuente de descrédito.

La imaginación nos hace humanos

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Luis Rincón representante de los graduados. Al fondo mesa directiva. Octubre 18 de 2017

En su tercer año la aspiración de la joven institución universitaria de York era reposicionar el rol de la imaginación en la educación, y más ampliamente en la evolución de la humanidad. La pertinencia de esta propuesta sustenta que es en sus “años iniciales que la universidad es suficientemente flexible para utilizar la imaginación en su estructura y en su currículo.”

Frida Kahlo, artista mexicana. Ilustración“Todas las obras creadas en la ciencia y en el arte, son extensiones de nuestra experiencia en nuevas realidades. Todas ellas deben responder a la experiencia universal de la humanidad y a la experiencia privada de cada ser humano. El trabajo de la ciencia o del arte nos mueve profundamente, en mente y emoción, cuando se relaciona con nuestra experiencia y al mismo tiempo señala algo más allá de esta. Esto es el significado de verdad que el arte y la ciencia comparten, y esto es más importante que las diferencias en contenido fáctico que las divide.” (Bronowski, 1963)

 Ingeniería ¿ciencia o arte?

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Acueducto de Tarragona, estructuras como esta son un ícono de la ingeniería imperial

Cuando pensamos en ingeniería de alguna manera nos situamos en ese campo de la exactitud y de la lógica. El desarrollo de la disciplina surge de las ciencias naturales, de las que se nutre sistemáticamente. Esto a veces nos hace suponer que los grandes logros de la ingeniería son resultados predecibles de aplicar rigurosamente las fórmulas demostradas por disciplinas como la física o la química. Pero no es así, no tan simplemente. Hay una brecha entre la certeza y la innovación, una brecha que solo el artista puede abordar. La brecha de la incertidumbre.

 

El “ingenio” es la unión de ciencia y arte. Un ingeniero es a la vez un científico y un artista. Uno que sopesa la exactitud y la ambigüedad para establecer nuevos paradigmas. De no ser así pocos ingenieros podrían haber desafiado las leyes de la ciencia “establecida”, y salir airosos con estructuras que eternamente despiertan admiración y curiosidad entre nosotros. Cúpulas, acueductos, murallas, torres, aviones, cohetes o nanorobots.

La imaginación en el arte

La imaginación ha encontrado su mejor anfitrión en el arte. La obra artística contiene un significado para cada persona, dando lugar a múltiples interpretaciones. Al escribir un poema el poeta piensa en su aspiración de amor y la compara con la naturaleza. Al leerlo alguien en su público piensa en la naturaleza y la compara con su propia existencia. Y así sucesivamente el significado del poema, del cuadro, de la escena cambiará según quien la interprete.

Tal es el poder que tiene el arte de expandir nuestro pensamiento, de componer y descomponer nuestro universo, para ayudarnos a convivir y desafiar lo imposible. El arte nos ayuda a sentir antes que, a discernir, a aceptar antes que a juzgar. El arte no sirve para tomar de decisiones, más bien para suspenderlas. “El arte ha sido dispuesto deliberadamente para evitar que tomemos decisiones”.

¿Y con qué propósito se atreve el arte a poner en riesgo la toma de decisiones? Tal vez con el único propósito de recordarnos que hay alternativas para el actuar humano. Qué podemos elegir. El arte expande nuestra percepción de la realidad enriqueciendo nuestros procesos mentales y por ende, nuestra capacidad de imaginar. El arte verdadero no emite juicios morales sobre una u otra alternativa. En ese sentido es una herramienta para cambiar el destino, nuestro destino, o el de la humanidad. En definitiva, el arte nos anima a imaginar esa transformación.

La imaginación en la ciencia

En la ciencia, la imaginación busca ofrecer a todos un único significado. Ofrece una aproximación concreta e inequívoca de la realidad. En este sentido se complementa con el arte para dotar al ser humano de un elevado sentido de cognición. Sin embargo, ese potencial de unificar o centralizar el significado de esa cosa ausente, de garantizar hechos en lugar de interpretaciones, ha llevado a que en épocas recientes, se sobreponga el valor de la ciencia al del arte.

Peor aún, al establecerse un acuerdo universal sobre este único significado, la imaginación de quienes en adelante lo interpretan, aplican o aprenden se ha sugerido como irrelevante. en otras palabras la demostrabilidad de la ciencia nos ha llevado a creer que para usarla no es necesario experimentarla y comprenderla, basta con aceptar sus postulados. Nada más falaz. Eximir a la imaginación de los procesos de aprendizaje de la ciencia entre otros, resulta en una gran pérdida para la ciencia, para la humanidad y para el individuo.

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La lógica te llevará de A a B. La imaginación te llevará a cualquier lado. Albert Einstein.

Esta falacia es precisamente la que ha convertido a la educación, obsesionada con el aprendizaje de las ciencias, en un escenario tan plano y ajeno a la imaginación. Cuando la educación separó razón e imaginación, tal vez por conveniencia de la organización académica, privamos a los niños de una gran oportunidad. La oportunidad de aprender, no de memoria, sino a través de la experimentación.

“La imaginación no se limita a explosiones de fantasía. Se trata de la manipulación mental de cosas ausentes, usando en su lugar imágenes, palabras o cualquier otro símbolo.” El juego, tan frecuente en los primeros años de vida, está lleno de situaciones imaginarias en los que la mente del niño experimenta todo tipo de situaciones en un ambiente seguro y familiar.

Esta experimentación lo lleva a familiarizarse y ejercitar su mente en procesos de razonamiento y lógica, que más tarde le servirán para aprender, crear y discernir.  A través de la imaginación el niño siente y educa sus músculos físicos e intelectuales.

“La imaginación consiste en ese proceso experimental, sin importar si la experimentación se hace con conceptos lógicos o con ese material quimérico del arte.”  Ningún trabajo creativo, del arte o la ciencia, existe para nosotros a menos que nosotros mismo ayudemos a recrearlo. Como mínimo en nuestra mente. Las grandes concepciones creadas por la ciencia requieren que quien las aprecie – o aprenda- haga algo. Algo que le permita sentir o participar del descubrimiento. De otro modo la ciencia será una actividad pasiva sin mayores consecuencias.

La imaginación en la ingeniería

La técnica y la tecnología han evolucionado como resultado de ese afán creativo del que imagina y luego se materializa con formas y métodos cada vez más sofisticados. Del mismo modo, la ingeniería aparece en civilizaciones más estables, o edades más avanzadas del niño, cuando además de comprender la existencia de esas “cosas ausentes”, comprende que puede tener una influencia en ellas. Esta influencia en su estado avanzado es la ingeniería. El ingeniero trasforma el mundo para su bienestar y el de aquello que valora.

niñoynaturaleza.necesitodetodosEn tanto la humanidad se hace consciente de la importancia que otras especies tienen para su propia supervivencia en la tierra, la imaginación comienza a concebir un cambio. Esa influencia antes vital es ahora percibida como un riesgo, hacerla sostenible representa nuevos retos para el ingenio humano. Sin embargo, ningún reto supera el de transformar su propia ética. El de convertirse en aquello que desea ser, como individuo y como sociedad. Es por esta razón que la imaginación es indispensable para la universidad.

Si el ser humano ha llegado lejos en su transformación del entorno, también lo ha hecho en términos de su imaginación. Por eso es posible imaginar un mundo mejor, un planeta como lo queremos, una humanidad para seguirla amando. El arte nos muestra a través del cine la música, el teatro y la literatura clásicos y contemporáneos, una infinidad de posibles escenarios. En ELITE todos somos ingenieros que construyen futuros deseados sin que el presente –o el pasado- nos estorben.

 

 

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