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Carlo Felipe Escobar Roa, Rector ELITE

Faltan solo unos días para que se realice en nuestro país el plebiscito que pide a los colombianos contestar sí o no a la pregunta: “¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?”

Los colombianos venimos escuchando, desde mucho tiempo antes a que se autorizara formalmente el inicio de la campaña, voces a favor del SI y del NO. En este contexto, algunos estudiantes me han preguntado mi opinión sobre el acuerdo y atendiendo esta inquietud, me permito hacer explícitas y compartir con ustedes, algunas reflexiones sobre mi posición personal.

Es así que ELITE, honrando el compromiso que le asiste con la sociedad de promover, preservar y asegurar el libre pensamiento, respetará y hará respetar en ésta casa, la opinión, posición, creencias y diferencias de todos los miembros de esta comunidad. 

Sin embargo, dicha libertad de pensamiento y libertad académica -para enseñar y aprender-, no significan que la Universidad deba ser un espacio vacuo y carente de ideas sobre la sociedad y el futuro deseados.

Cuando nos proponemos formar profesionales de ELITE, ciudadanos libres, responsables, emprendedores, capaces de transformar su realidad y su entorno en un futuro y entorno deseado, le apostamos a un tipo particular de sociedad. Nuestra apuesta es por una sociedad en la que se valore profundamente el conocimiento, la razón y el esfuerzo. 

Una sociedad en la que el factor de cambio y desarrollo sea el conocimiento que se transmite, se transforma, se genera y se transfiere a las comunidades, empresas y al gobierno, para solucionar las necesidades y aprovechar las infinitas oportunidades de nuestro país.

Una sociedad en la que el mérito se determine, no por la cuna o la fuerza, sino por el uso de la razón. Una sociedad que se transforme y progrese gracias a sus empresarios, a sus emprendedores, a quienes innovan, inventan, crean y se atrevan a tomar riesgos. esfuerzo

Una sociedad que sea más próspera gracias a quienes crean riqueza. Que no premie a quienes se ocupan de quitar la ganancia a aquellos que legítimamente han trabajado para obtenerla, para luego entregarla a quienes no la han producido, sin exigir nada a cambio.

Una sociedad que busque justicia y equidad sin desconocer el mérito individual, el esfuerzo excepcional. Aquella en la que no se promueve una supuesta igualdad soportada en la mediocridad y la pobreza de todos. En últimas, una sociedad que se transmute y se haga más grande por quienes construyen con empeño y trabajo arduo su propio porvenir.

Ha sido, es y será legítimo que nuestra Escuela, aún en su infancia, tenga claridad absoluta del tipo de sociedad a la que le apuesta y, en consecuencia, del tipo de ciudadano que queremos formar.

Estas y otras consideraciones, sustentan y me llevan a compartir con ustedes, algunas razones por las que me es imposible aceptar y legitimar, los acuerdos alcanzados en La Habana. Más aún, si tenemos en cuenta que los mismos reflejan un modelo de transformación social que invalida la educación, con el riesgo que ello conlleva para esa sociedad y futuro deseados que comparto profundamente con la Escuela.

En primer lugar, quiero resaltar que se parte de la premisa de que el origen del conflicto armado corresponde a un movimiento que buscó obtener transformaciones sociales, seguramente necesarias. Esta premisa nos obliga a adelantar una profunda reflexión sobre las inmensas fallas y faltas de nuestro sistema educativo.

¿Qué pudo haber fallado en la educación, en sus instituciones y su comunidad para que ese movimiento fuera una respuesta de ‘transformación’?. ¿Es que acaso esas fallas están por completo resueltas? Más aún, nos hemos cuestionado ¿Cuáles fueron los mecanismos y los actores que lograron extraer a nuestros niños y jóvenes de colegios y universidades para llevarlos al conflicto? ¿Qué pasó con esos mecanismos y con esos actores? ¿Están hoy adentro o alrededor de nuestras instituciones educativas? ¿Qué harán en el tan anunciado post-conflicto?

A ninguna de estas preguntas encontré respuesta en los informes de la mesa de negociación o en los acuerdos.conversaciones-de-paz_318-44220

No comparto que pueda otorgarse legitimidad a ningún mecanismo de transformación de la sociedad distinto a la educación, cuando es la misma sociedad la que le otorga un papel supremo para el crecimiento personal y social. La sociedad cree y le apuesta, como antes lo he mencionado, a que son el conocimiento y la razón, los instrumentos legítimos gracias a los cuales quien ha sido educado, cualquiera sea su oficio, transforma la sociedad; nunca a través de la violencia, por cualquiera que sea el mecanismo que esta se ejerza: la fuerza bruta, el asesinato, la masacre, el secuestro, el aborto, el reclutamiento forzado, la extorsión, el narcotráfico o el secuestro.

No puedo aceptar que el acuerdo deje memoria a futuras generaciones de que un conflicto armado surge de un interés de transformar la sociedad y lo que es aún más grave, que el mismo acuerdo establezca compromisos de transformación social en virtud a la negociación con el actor armado. Simplemente esto pone al mismo nivel, sino deslegitima, el valor de la educación frente a la violencia como mecanismo de transformación social. Y eso, como educador, no puedo aceptarlo.

Querer la paz y el fin del conflicto no justifica invalidar los principios y valores sobre los que se cimienta el futuro de una sociedad.

Hemos necesitado, y por supuesto seguimos necesitando profundas transformaciones sociales, económicas, industriales, educativas y políticas. Bienvenidas las mesas de negociación con estos actores. Qué bueno que pudiéramos estar por estos días convocando a plebiscitos para aprobar los acuerdos de las mesas de negociación con los educadores, los agricultores, los industriales, los empresarios y tantas comunidades que, con paciencia, buen juicio, y la alegría que nos caracteriza, creemos que el país se transforma con conocimiento, razón, ideas, trabajo duro y perseverancia.

Deberíamos tener más espacios en los que debatamos qué nos falta aprender y enseñar en nuestras aulas para construir una sociedad que se respete, no que se auto destruya, que compita, coopere y construya.

¿Qué nos falta aprender y enseñar en nuestras aulas para que todo egresado se sienta completamente responsable de transformar su entorno y así construir una mejor sociedad? ¿Qué nos falta aprender y enseñar en nuestras aulas para que ejerzamos con verdadera responsabilidad el derecho a elegir unos mandatarios capaces, íntegros, merecedores y capaces de representarnos y orientar al país, en lugar de perpetuar el ejercicio algunos políticos corruptos e ineptos?

catedra-estudintes-y-rectorEsta reflexión nos ocupa en ELITE, y ojalá ocupara a todas nuestras instituciones educativas. Al cabo, a todo educador de este país le secuestraron sus hijos. Porque los niños y jóvenes de nuestras aulas son nuestros hijos así como también todos aquellos que reclutaron para la guerra. Eso debería tenerlo presente cada educador en nuestro país.

Expreso mi profundo respeto a todo aquel ciudadano de bien que optará por el Sí. El 3 de octubre, cualquiera sea el resultado, el país debe volver a concentrarse en las tareas fundamentales que aún nos quedan pendientes por resolver.

Juntos, dejaremos claro que las transformaciones que requiere este país se generan gracias al debate de las ideas, del conocimiento, la creatividad, la innovación, la ciencia y la razón. Que nadie, y menos alguno de los niños o jóvenes que están en las aulas de nuestro país, pueda entender que los cambios que necesita Colombia son el resultado de negociar con quienes deciden usar la violencia y que como, las FARC, apenas representan un 0,0003% de los colombianos.

En el sí o en el no, la esperanza y el futuro de este país está en nosotros, el 99,9997% de ciudadanos de bien a los que nunca debe separar este voto.

 

2 thoughts on “La transformación de Colombia ocurre en la Educación Rector de ELITE comparte su posición sobre el plebiscito por la paz

  1. Cordial saludo, es legitimo que la universidad exprese sus puntos de vista respecto a los asuntos de la nación, y, más en esta coyuntura tan especial, y bien hacerlo, en su calidad de máxima autoridad, pero, utilizar este espacio para incluir conceptos y apreciaciones personales, no tiene fuero, y, menos, utilizando el mismo discurso y el lenguaje de sectores incluidos en el NO, que si bien, de parte de algunos de sus miembros se ha escuchado argumentos bien sólidos en cuanto a lo legitimo del acuerdo y los asuntos de fondo que deja de atender, pero, el método que utilizan y los procedimientos públicos de comunicación son de muy bajo perfil y de escaso contenido político.

    Tengo que decirle rector, que ELITE es un bebe académico en este mundo de universidades tan diversas en ideología y enfoques, puede, con su talento revisar si es oportuno y adecuado su planteamiento. Es preferible la universidad abierta, deliberante, neutral y activa.

    Alonso Quiroz Q.

    • Cordial saludo, Este blog es precisamente el espacio en que directivas, docentes y miembros de la comunidad ELITE expresan libremente sus reflexiones y opinión. En este sentido respetamos su opinión y autónomamente destinamos los espacios pertinentes a expresar nuestro pensamiento individual o colectivo, asegurándonos de diferenciarlo en cada caso. Agradecemos su participación. Atte. Laura Montoya, Programa ELITE.

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